Fire Play
| Alcohol isopropílico 70% | Ventosas de diferentes tamaños (vidrio y cobre) |
| Dos vasos medianos con agua | Toallitas húmedas |
| Manta ignífuga | Atomizador de vidrio rellenable |
| Antorchas | Una superficie de trabajo |
| Aceite de coco | Una superficie de juego |
| Dos toallas medianas | Dos cuerpos |
| Una toalla grande | Un cuarto propio |
| Encendedor |
Pendientes: un extinguidor y electrolitos
Trying to decide if I should wait barely dressed or fully clothed—escribo por mensaje. Persona responde que con ropa, que habrá que salir a la calle. No cuestiono. Espero sentada en el sillón verde repasando mis notas sobre el cuarto propio para un texto que debo entregar en las siguientes semanas. Subrayo el nombre de Gloria Gervitz, quien dice que para hacer grandes cosas se necesita olvidarse de uno mismo, pero para olvidarse es necesario estar antes convencido de que ya se ha encontrado. Y las mujeres estamos aún demasiado ocupadas en buscarnos—aclara la escritora. Escribo las palabras cuerpo diagonal desaparecer diagonal cuarto acompañadas de un signo de interrogación. Recuerdo que hay algo sobre la conexión entre el cuarto propio y la desaparición en el Coloquio de las quiltras así que busco en mis notas pero la luz del celular se enciende e interrumpe la tarea. Persona pregunta si tengo aceite de bebé. How about coconut oil? Even olive oil would work—responde. Me pregunto cuál es el punto de humo del aceite de oliva. ¿Y la piel? La piel humana puede quemarse a partir de los 45 grados.
Lina Meruane diagonal Woolf dos puntos biblioteca llena de ausencias. Hay una cita textual debajo de la palabra ausencias con una flecha que apunta hacia abajo: Es absurdo esto de desaparecer por propia voluntad para no ser desaparecidas, esto de callarnos para que ellos no nos callen. ¡Ni de coña! Señalo como pendiente. Pausa. ¿Uno de los grandes debates de los feminismos del siglo XXI sigue siendo neta el cuarto propio? ¿Un cuarto propio para escribir? ¿De verdad seguimos en esas? ¿Quién compra casa o renta un depa con espacio para estas mamadas? ¡Puta! ¿y mi cuarto para cuándo? Una puede escribir en cafés, en la oficina, en la biblioteca, en los parques, en el camión pero ¿y lo otro? Una no puede andar habitando el espacio público en collares, cadenas y plugs. Siento los faros de un carro en la cara. Llegó Persona. Es hora de interrumpir la escritura.
Persona tiene una altura mucho mayor a la mía y un look muy punk que desentona con mi complexión pequeña y mi manera discreta de vestir. Persona no tiene tatuajes ni piercings y eso ya es algo—me digo—en un intento por rescatar la persona que soy. Persona no es mi tipo y sí. Quiero decir, es ese alguien que te permite desaparecer sin ser desaparecida. Persona toca el timbre y abro la puerta. Me encuentro con una caja de plástico negra en el porche llena de latas de solventes y otros objetos que no quiero identificar. Desvio la mirada y nos encontramos en ese abrazo distante, de esos que los gringos dan como si hubieran olvidado lo hermoso del calor que brinda el contacto humano. It is time for fun things outside en el fucking invierno del mid-south-west o whatever, a casi veinte grados Fahrenheit. ¿No podríamos simplemente ir al meollo del asunto? Sé que el propósito es aprender, aunque no se me diga explícitamente, qué tanto alguien puede manipular el fuego sin correr ningún riesgo, lo mucho que Persona puede dominar la llama. Persona me pide que bajemos al zacate mientras saca una antorcha y un poco de solvente, y busca el encendedor que encuentra, tras un par de intentos, en su bolsillo derecho. Your job is to hold the fire blanket and toss it on me if I catch fire. Fun things. Persona se toca el brazo izquierdo y este se ilumina por una fracción de segundo. Look how the flame never stays on long enough to burn the skin. Y sí, parece un acto de magia cuando Persona apaga la antorcha con un suave y ágil movimiento de muñeca que se asemeja a las manos en el aire de los directores de orquesta. No hay lenguaje, solo un cuerpo que sabe moverse. …and this is how you can do this—y Persona cierra la boca sobre la antorcha encendida. No sé cuál es el inicio de la frase porque pienso en mi preadolescencia, cuando mi madre se lamentaba cada vez que veía un payasito tragafuego en los semáforos de Agua Caliente, que indudablemente terminaría con cáncer en la garganta. Pero esto no es un texto a lo Luiselli. Yo solo quiero sentir que desaparezco por propia voluntad para no ser desaparecida. Let’s go inside before someone calls the fire department. Me río, pero sé que en el gringo la gente le habla a la policía por menos. Y lo que es peor, esta aparece en tu puerta en cuestión de minutos. En México, no se le habla a la policía ¿o sí? Ya no recuerdo.
Persona y yo subimos las escaleras hacia el segundo piso de la casa. Le informo que moví al cuarto principal la mesa vintage que suponemos que alguna vez estuvo en el consultorio de un quiropráctico. Esa mesa. Cuatro años sin muebles previniendo la mudanza inevitable para que el último mes la niña decidiera comprar la pieza más inútil y pesada que he tenido nunca: mi cuarto propio es un rectángulo con vinilo azul que ha soportado el peso desnudo de no sé cuántos rednecks. Pero eso sí, con madera de pino y sin instrucciones para armar. Persona inspecciona el cuarto. This works. Do you have another table? Persona prepara meticulosamente el área de trabajo: el encendedor, las ventosas, el alcohol, las toallas, la manta de seguridad. Do you have a fire extinguisher? No, I do not. Pienso que, en México, nuestras casas son de cemento y no tenemos sistemas de calefacción central. Does this mean we… Qué curioso que en México no haya la necesidad de tener un extinguidor en casa… don’t worry; we will get one for next time. No sé si es franco descuido o que la preocupación siempre está en otra parte.
Estoy sentada en la cama observando lo que comienza a parecerse a un spa bastante rudimentario. Ni chocolatitos de cardamomo ni kombucha ni orquídeas ni toallas desechables. Lo indispensable para tener una experiencia estética que me permita desaparecer durante una hora y bloquear la rutina asfixiante. Quizá todo sería más sencillo si me gustaran las uñas de gel o las luces en el cabello. Persona se sienta a mi lado y comienza a explicar lo que pasará a continuación. No sabe que ya he leído todos los artículos que he encontrado y que casi podría recitar al unísono lo que implica jugar con fuego. So, we’re going to test a few things. We’re not necessarily aiming for a full scene but rather experimenting with different sensations—Persona interrumpe mi flujo de conciencia. Wait, what? Say that again. La dulce putada de aprender a estar presente para poder desaparecer por voluntad propia. Pero ¿y si todavía yo no me he encontrado? A couple of minutes with the cups, no more. I will use a chronometer to control the bruising. Persona dice que se limitará a mi espalda, nalgas y quizá piernas, aunque es seguro hacerlo en otras partes del cuerpo. No pregunto dónde más, aunque tengo muy claro dónde me gustaría intentarlo. There are two advanced playthings that we might need to discuss. Using a spray bottle with alcohol on your body and sliding the suction cups. I’ve heard it feels like your skin is being ripped off. That works for me—sonrío mordiéndome el labio inferior. Do you have any questions? Y si todavía no me encuentro, ¿es seguro jugar con fuego? Yes, how mindful do I need to be about moving abruptly? Not too much. It is not that type of play. Dudo un poco. Estoy rodeada por objetos de vidrio y líquidos inflamables.
Persona me pide que me desnude completamente, que recoja mis chinos. Mejor aún, que envuelva mi cabello en algo mojado y me retire los aretes de chaquira. En el lavabo del baño empapo una toalla rosa mexicano y me la amarro en la cabeza. Me quito la ropa. Me miro al espejo y pienso en ella cuando aquella tarde se quejaba de que en la literatura mexicana a nadie le daban ganas de hacer pipí mientras cogían. La literatura mexicana ha sido malita para escribir sobre sexo y mucho más para hacerlo con naturalidad. Es como una porno amateur que se traviste de hardcore y nunca llega ni de cerca al money shot ni a la magia de la peli casera. México nunca ha sido productor de porno. Solo exporta su materia prima. Imagínate que de los libros de la carrera lo mejorcito para para masturbarse era Juan García Ponce—suena mi propia voz en mi cabeza mientras me rio de nuestros chistes más ñoños.[1] No hay manera de sentirse medianamente sexy con esta toalla y además contrasta con lo que una esperaría que fuera adecuado para un encuentro erótico planeado.
¿Cuál es el catalizador del deseo en este tipo de escenas? Entro al cuarto pensando en la función del gato de Ponce como detonante de las ganas que hay entre dos cuerpos que no saben muy bien cómo encontrarse. ¿Es un ejercicio mental para distraerme de mi perceptible incomodidad ante mi completa desnudez? Persona parece no darse cuenta, así que pienso que Ponce tenía algo de razón y el gato funciona. Lie down on your stomach. El vinilo está frío y se pega a la piel. Do you remember your safe words?
Las cosas que perdimos en el fuego.
A mis estudiantes les cuesta comprarse la premisa de Mariana Enríquez y a mí me parece lo más natural del mundo: prenderse fuego por voluntad propia antes de que te desfiguren el cuerpo. Además, en la complicidad de saberse acompañada por un grupo de mujeres. I am going to start by drawing a tiny line on your back. You will feel the coldness of the alcohol and then the hotness of the flame. Escucho el chasquido del encendedor y siento cómo Persona dibuja con la antorcha en el arco de mi espalda antes de sentir un calor que no abruma, pero sí alerta. How was that? It feels interesting; less scary than I thought—respondo mientras sigo pensando en el aquelarre de Enríquez. Persona ríe sin mucha sorpresa. Aunque esta es la primera escena planeada que Persona y yo hacemos como pareja de juegos, conocemos mi alta tolerancia al dolor y sabemos que implica un riesgo previamente consensuado. Persona sigue dibujando y yo continúo con Enríquez. ¿Cómo convencer a mis estudiantes de que la premisa, si bien fantástica, es totalmente verosímil dentro del andamiaje que no construimos nosotras?, ¿que muchas mujeres elijen desatar hogueras para no ser desaparecidas? La ironía no se me escapa porque no sé lo que en realidad significa poner el cuerpo y dejarse quemar en una mesa de vinilo comprada en un sundown town, donde segurísimo se han acostado varios miembros del KKK obsesionados con desatar hogueras. Fuck, ah. La llama me quema la espalda y mi cuerpo se excita al sentir el inicio de lo que será una mancha roja cerca de mi hombro derecho. Persona pregunta si todavía estoy ahí y no sé cómo decirle que sí, pero que hay cosas que hemos perdido en el fuego que no dejan de producir interferencia en mi cabeza.
A mis estudiantes les encanta diagnosticar personajes y no falta quien defienda que la única lectura posible del texto de Enríquez es argumentar estrés postraumático. A ellos les impacta la idea de que decenas de mujeres decidan desfigurarse y a mí lo rápido que ellos deciden mandarlas al psiquiatra. Diferencias culturales para agree to disagree. This will sound very scary, but I promise you, you are safe. Ready? Respiro y siento un escalofrío que me recorre entera justo para situarme en el aquí y el ahora mientras asiento con la cabeza. Escucho el atomizador seguido de un ruido que me incomoda y siento una ráfaga de fuego posarse sobre mis nalgas y recorrer mis piernas. El olor a vello quemado se disipa sutilmente en el ambiente y desde la comisura de mi ojo derecho veo una nube de fuego. Pienso en lo bello que debe verse mi cuerpo decorado momentáneamente con una llama flotando a escasos milímetros de mi epidermis y lamento no poder estar en dos lugares al mismo tiempo. Ya no puedo medir la escena en minutos, pero se me tensan los músculos del cuello, la mandíbula se contrae, cierro los puños y noto una sudoración excesiva en las manos. Puedo sentir el cuerpo, pero ya yo no estoy ahí. Siento un silencio que habito desde arriba y, en ese silencio, en ese flotar entre nubes saturadas de color y en tintes pastel, en este mar de sinestesias, pienso en las cosas que perdimos en el fuego y me propongo no acabar la historia en ellas.
Me crecen anémonas en la piel. Criaturas solitarias que se adhieren creando un vacío en las formaciones rocosas de mi espalda mientras siento cómo se transforma mi epidermis en mesoglea. Durante los siguientes minutos tengo una enorme capacidad de plasticidad y puedo expandirme o contraerme hasta pensar que Gervitz estaba equivocada; que en todo caso hoy las mujeres estamos ocupadas en hacer del cuerpo cuerpa. El calor de una de las ventosas lo vuelve todo naranja, la siguiente agrega un morado tenue y de forma precipitada se suma un verde alga. Me recuerda a los atardeceres en la playa que tú y yo todavía no hemos visto juntas. ¿O es un puñito de alpiste reflejando luz? Una voz que se escucha lejana afirma que en mi espalda se dibujan lunas, un cliché que me parece detestable. Son erizos de mar—ahogo un grito mientras pienso que Persona y yo no nos entenderemos nunca. Diferencias del lenguaje para agree to disagree. Noto la acumulación de sangre en mis omóplatos hasta vaciarme nuevamente de sentido. Entre la suma de todas las anémonas surgen los diferentes tonos de azul que poco a poco me desentumen el cuerpo, hasta que el silencio es tal, que escucho el hervor de la sangre que corre en mis venas como sobre una erótica ficha de dominó. Don’t forget to breathe—me dice una voz y yo solo quiero gritar que por fin respiro. Pareciera que las anémonas se desplazan flotando, que escapan de mí como si yo no fuera dueña del cuerpo que me toca. El vacío desaparece y, por un momento, baja la marea. I am going to slide the last suction cup, okay? Do you remember your safe words?
Las cosas que perdimos en el fuego.
La promesa de dolor no se cumple y en mi cuerpo siento un escalofrío que me regresa de golpe al invernal sureste de los estados unidos. Ahora pienso que es exagerado y de mal gusto comparar el deslizar una ventosa con el acto de desollar a un ser vivo. Supongo que en el país en que la semiautomática se ha vuelto cotidiana, esta práctica ha caído en desuso. Persona coloca otra ventosa y luego otra, como si la suma de éstas pudiera materializar el dolor prometido. Disimulo mi tedio intentando concentrar el pensamiento en un punto fijo. Recuerdo que Diana del Ángel investiga cuántas veces aparece la palabra desollado en distintos documentos históricos y literarios. ¿Eran ciento setenta y seis veces? ¿Cuántos casos de personas desolladas se registran diariamente en México? Are you still with me? El gato. El verdadero sentido del gato es el ritual. El animal no es el catalizador, sino el encargado de marcar el ritmo para que el bajón no sea como el que siento ahora. Yes, I am. Pienso que el ritual también es fundamental en el cuento de Enríquez. Hay un conjunto de reglas y se sigue un proceso para entrar y salir de la hoguera para que el aquelarre no pierda su sentido festivo. Otra ventosa cae en la comisura de mis nalgas, pero hay un frío que ya no cede y mi cuerpo se estremece. Ready to come out? Asiento con la cabeza.
Before we end the play, do you want to see your skin on fire? Pausa. Me da terror verle la cara al fuego. What part of my body do you need? Soy una muñeca de trapo que Persona maneja a su antojo hasta sentarme en la mesa de vinilo que hoy también está aprendiendo a reparar su historia. Good to go? Dudo. Pero el cuello cede obediente y asiento. Persona deja caer la antorcha impregnada de alcohol en mi muslo izquierdo. Se enciende la llama, le doy la mano y el tremor que me arremete mientras veo danzar el fuego en la superficie de mi piel me avisa que nunca he dejado de flotar en aquellas áreas subacuáticas con alta densidad de algas pardas que me enseñaron que la adrenalina afecta la respiración al dilatar los bronquios, facilitando la entrada de aire a los pulmones para aumentar su capacidad respiratoria. Se dice que es una respuesta de lucha o de huida. Y yo sé que esa es una historia a medias, que también es una forma de saberse entera para finalmente olvidarse de una misma. El fuego se consume, comienzo a notar el frío recorrer mi cuerpo y sé que el bajón viene. Dentro de poco necesitaré una manta, acurrucarme sola y estar en silencio para, por fin, repasar lo que siempre permaneció intacto y desaparecer sin ser desaparecida.
Nota de la autora: los referencias que aparecen en este texto son los ensayos “Con la ventana abierta” (1985) de Gloria Gervitz y El coloquio de las quiltras (2024) de Lina Meruane; los cuentos “Las cosas que perdimos en el fuego” (2016) de Mariana Enríquez y “El gato” (1967) de Juan García Ponce. La imagen del puñito de alpiste está tomada del poemario Sol negro (2024) de Nicté Toxqui, mientras que el verso “como sobre una erótica ficha de dominó” pertenece al poema “Te honro en el espanto” publicado en Zozobra (1919) de Ramón López Velarde.
[1] (Meses más tarde me repelarías esto. ¿De verdad te cae que la literatura mexicana es malita para hablar de sexo?—dices, mientras sorbes un plato de sopa con quelites, trocitos de queso y huitlacoche crudo que sabe a gloria. O, más bien, ¿por qué eso debería de importarnos? Yo intentaría defenderme inútilmente. Hablar de Paz, de Elizondo, del supuesto afeminamiento de la literatura mexicana. Olvidaría magistralmente a Salvador Novo y a María Luisa Mendoza. Hoy pienso que lo que importaba de verdad era comernos ese mole juntos y atrevernos a saborear ese segundo flan de mamey que nunca pedimos; que quizá el problema nunca es sobre qué se escribe sino lo otro: que La estatua de sal no fue escrita para publicarse de inmediato ni habría encontrado editor en 1945; que a la China Mendoza le negaron el Villaurrutia y siempre se sintió ninguneada y en el olvido; que pensé en Paz o en el idiota de Elizondo mucho antes que en Ausencia o el chafirete; que desde hace años disfrutamos este juego de repelar lo que dice el otro; que aprendí a jugar en las clases de literatura; que tú tampoco la has leído y que a mí me da ansiedad escribir esto).




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